En éstos días se ha abordado el tema de la delincuencia. La gente habla sobre la delincuencia y comenta con lujo de detalles. En éstos días de mediados de junio muchos de los que estén leyendo esto han hablado acerca de la delincuencia. La razón es elocuente: es de lo que han estado hablando los medios de comunicación (no metamos a la farándula, porque llega a ser un término casi anexo. Asumamos a la delincuencia dentro del contexto de las noticias "serias").
De todas maneras, no abordaremos sobre la delincuencia; sino del impacto que puede generar tanto inconscientemente como de forma consciente los medios de comunicación en la opinión pública. Un ejemplo simple, pero decidor, es el caso del Chupacabras, ser mitológico que hacía sus apariciones en Chile cada vez que Pinochet enfrentaba dificultades judiciales. Llegó incluso a ser tan evidente la coincidencia que en el momento de los últimos problemas legales del caballero apareció una anaconda gigantesca por allá por Los Andes (¿o Putaendo?, no recuerdo bien...).
Ahora último, el Transantiago generó un caldo de cultivo enorme para los buitres de siempre y se hicieron el festín con él. El Transantiago es como una guagua con una malformación congenita: nació fallada, y aunque se intente mejorar, va a seguir fallada por naturaleza. La gente en un principio sintió empatía con lo que se decía en la prensa porque lo estaba viviendo y lo sentía en carne propia. Seis meses después, la cosa sigue IGUAL de mal, pero a la gente no le importa. ¿Por qué? porque en la prensa ya casi ni se menciona.
Existen situaciones dramáticas, como por ejemplo cuando en los noticieros (que se suponen "serios") publican crasos errores en sus generadores de caracteres que luego la gente asume como aciertos ortográficos. Me explico, si en la televisión aparece la palabra "Suiza" como "suisa", mucha gente asumirá que esa es la forma correcta de escribir "Suiza". Como Bart Simpson le dijo a Homero: "le creemos a la televisión, porque ha estado más tiempo educándonos que tú".
El manejo de la información es fundamental sobre todo en ésta fracción del tiempo: ahora ésta se puede conseguir mucho más fácil y en cantidades industriales. Por lo tanto, resultaría conveniente aprender a filtrar lo que es y lo que no es conveniente para satisfacer necesidades particulares antes de absorber el juego de palabras muchas veces inducido que otros pretenden instalar sobre la opinión individual de cada uno.
De todas maneras, no abordaremos sobre la delincuencia; sino del impacto que puede generar tanto inconscientemente como de forma consciente los medios de comunicación en la opinión pública. Un ejemplo simple, pero decidor, es el caso del Chupacabras, ser mitológico que hacía sus apariciones en Chile cada vez que Pinochet enfrentaba dificultades judiciales. Llegó incluso a ser tan evidente la coincidencia que en el momento de los últimos problemas legales del caballero apareció una anaconda gigantesca por allá por Los Andes (¿o Putaendo?, no recuerdo bien...).
Ahora último, el Transantiago generó un caldo de cultivo enorme para los buitres de siempre y se hicieron el festín con él. El Transantiago es como una guagua con una malformación congenita: nació fallada, y aunque se intente mejorar, va a seguir fallada por naturaleza. La gente en un principio sintió empatía con lo que se decía en la prensa porque lo estaba viviendo y lo sentía en carne propia. Seis meses después, la cosa sigue IGUAL de mal, pero a la gente no le importa. ¿Por qué? porque en la prensa ya casi ni se menciona.
Existen situaciones dramáticas, como por ejemplo cuando en los noticieros (que se suponen "serios") publican crasos errores en sus generadores de caracteres que luego la gente asume como aciertos ortográficos. Me explico, si en la televisión aparece la palabra "Suiza" como "suisa", mucha gente asumirá que esa es la forma correcta de escribir "Suiza". Como Bart Simpson le dijo a Homero: "le creemos a la televisión, porque ha estado más tiempo educándonos que tú".
El manejo de la información es fundamental sobre todo en ésta fracción del tiempo: ahora ésta se puede conseguir mucho más fácil y en cantidades industriales. Por lo tanto, resultaría conveniente aprender a filtrar lo que es y lo que no es conveniente para satisfacer necesidades particulares antes de absorber el juego de palabras muchas veces inducido que otros pretenden instalar sobre la opinión individual de cada uno.
2 comentarios:
Wena the philosopher!!!!
Así es la cosa, lamentablemente en mi amado país Chile la gente es muy influenciable por lo que ve en los medios de comunicación "serios", y si a esa situación se le suma que el periodismo actual es UN CHISTE ya que gran parte de él a caído en las redes de la farándula o simplemente a tomado como objetivo el sensacionalismo antes de la realización de un trabajo serio y profundo que es como debiera ser.
En fin la única conclusión a la que se puede llegar es que no hay que digerir todo los que se ve en los medio,y veo esto como la única alternativa ya que lamentablemente no creo que este periodismo de hoy en día tenga un retroceso en su avanzar.
http://cazathoth.blogia.com
[E]: Estaría demas decir que es llamativo el tema. Pues sería lindo (pero la realidad en terminos generales no es linda, sino que, "es", simplemente "es". Abstenerse todo aquel pseudo-platonista, que plantee una dualidad o un intento de dualidad. Este es un tema que refiere a lo contingente, y mi argumento aunque pedestre es suficiciente para los sofistas modernos "Ya es bastante complicado nuestro mundo como para andar pensando en otros, he ahí la virtud de Platón, y la que tratan burdamente de imitar) ver tanta gente en una biblioteca, como la hay alrededor de un televisor. Pero lo único que puedo agregar es que me parece que antes de la televisión habían libros, y educaban (no sorprenderse), por tanto la frase de Bart Simpson, tiene un grado de relatividad, o será que yo soy un sofista, y estoy tratando de hacer que los argumentos debiles sean los más fuertes, porque es muy posible que la frase de Bart Simpson, nosea sino una verdad trascendental.
Publicar un comentario en la entrada