sábado 22 de septiembre de 2007

Gobierno y Desgobierno

Es realmente lamentable el escenario político chileno actual y todo parte por el gobierno que tenemos, que en realidad es un desgobierno. Cada vez se hace más manifiesto el hecho de que no tenemos una autoridad que administre eficientemente el poder político. Lo único que se ve es una debilidad extrema, un poder ejecutivo feble, raquítico y para colmo, mentalmente lisiado y mongoloide. Tenemos una Constitución tremendamente presidencialista (como en toda la historia, excepto en el período 1891-1924), pero paradójicamente no hay presidente. El Parlamento es una nulidad pero el Ejecutivo no está ahí para suplir la falta de poder de éste. Y debido a nuestro sistema, este país no se puede dar el lujo de no tener Poder Ejecutivo porque si no hay Presidente, ¿quién gobierna? He ahí el problema del desgobierno actual en Chile.

Bueno, resulta que nominalmente sí hay Presidente: Doña Michelle Bachelet Jeria que llegó de la nada prometiéndolo todo. Juró cambiar la forma de hacer política en Chile con su “estilo ciudadano”, concepto que jamás ha quedado claro pero que da la impresión de ser un estilo de caritas sonrientes, simpatía y carisma en desmedro de eficiencia, trabajo, seriedad, autoridad e ingenio. Es decir, la incapacidad de hacer las cosas bien y como corresponde, dio pábulo para la creación de un nuevo concepto relativo a la forma de gobernar un país ya que al parecer, este es el país de los conceptos nuevos con pretensiones de ser ingeniosos. La imagen del gobierno se ha vendido en base a esta idea absurda, pero a diferencia del “compañero Presidente” o “camarada Presidente” de algunos regímenes en que esas palabras simulaban en forma espuria una cercanía entre el gobernador y el pueblo, en este caso la relación entre la ciudadanía y la máxima autoridad del país da toda la impresión de ser efectivamente horizontal. Desgobierno absoluto.

Entonces tenemos que el gobierno enfrenta un problema conceptual. Su famoso “estilo ciudadano” no permite cumplir en forma eficaz con las labores que se le exigen a las autoridades. Pero junto a este problema hay graves y notorios errores prácticos que se derivan del tinte populachero que se le quiere dar. El primero es este prurito por formar comisiones y más comisiones, en una nueva y clara señal de desgobierno. Primero, uno elige una autoridad en una democracia representativa para que sea ella misma la que administre el poder y haga uso de las funciones que le corresponden. Pero dada la debilidad y ostensible incapacidad de la señora presidenta, se ve obligada a formar comisiones con el fin de que en ellas recaiga la responsabilidad en caso de que fracasen (lo que es un hecho que sucederá). Segundo, formar comisiones de 40 y más personas es un despropósito del porte del trasero de la presidenta. ¿De qué forma se logrará un acuerdo entre tal número de personas? ¿Cuánto demorarán en establecer ideas en común? Quien hace comisiones, claramente no tiene idea como gobernar.

Y para qué hablar de otras estupideces como la re-distribución directa de los recursos. Para paliar alguna alza de precios, la brillante idea es lanzar un bono al “n” número de familias más pobres, es decir, regalarles plata de todos los chilenos a unos pocos. Entonces, suponiendo que tal bono favorezca a las familias que ganen menos de $150 mil per cápita, ¿qué pasa con las que ganan $151 mil? Es tan ridícula la “solución” que en ciertos casos es más beneficioso pedir una baja de sueldo al empleador en lugar de un aumento. Falta poco para que se ponga al banco central a imprimir billetes como en tiempos de la UP. Así es como la clase media paga siempre el precio de la incompetencia política, sea de izquierda, derecha o centro. Y esto es particularmente notorio en un desgobierno como el actual.

Por esto es que por primera vez desde que “gobierna” la concertación existe una sensación de crisis, pese que a no hay justificaciones sólidas para creer que existe una. O sea, crisis de verdad hubo entre otras en los años 1891, 1907, 1924, 1929-1930, etc. y en tiempos más cercanos: 1971-1974 en el gobierno de Allende y el primer año de la Junta, y finalmente en 1982-1983 en tiempos de un Pinochet omnipotente, la que se podría decir que fue la última gran crisis que ha vivido este país. En todas las nombradas anteriormente, existía una debacle económica, política y social que llevó a conflictos que van desde una guerra civil, hasta masacres de trabajadores, caída de gobiernos y movimientos sociales amplios, organizados y de enorme fuerza, ejerciendo gran presión sobre el Estado. Actualmente los sindicatos, la CUT, los movimientos sociales, ONG’s, etc. son un chiste comparadas con sus antecesores en el rol que cumplen, a tal nivel que un movimiento de escolares tuvo más peso. Pero pese a todo, producto del desgobierno, se habla mucho de que Chile es una “olla a presión” y de que pronto podría haber un “estallido social”. Me gustaría verlo y creo que lo celebraría.

También creo que vivimos una situación muy particular. No hay que engañarse, insisto, salvo el período parlamentarista este es un país de gobiernos autoritarios con un Presidente o un Ejecutivo extremadamente poderoso, entonces claro que si aparece un gobierno debilucho y enclenque, dará la impresión de que se viene una gran crisis. De que si se cae un solo naipe del castillo, la debilidad de la estructura hará que se venga toda abajo. Lo triste es que la estructura de este desgobierno se refuerza por medio de la propaganda y medidas de blindaje a la Presidenta. Se la aísla de los errores que se han cometido (AUGE, Transantiago, etc.) y se buscan chivos expiatorios a cambio (Sergio Espejo anyone?) lo que demuestra que el desgobierno tiene cierto nivel de organización. Nunca se había visto en Chile que a un Presidente se necesitara blindarlo como si fuera un ser de cristal, ni tampoco a un Presidente que evadiera sus responsabilidades en forma tan evidente como nuestra “Gordi”.

Hay un último punto que quisiera tocar antes de que esto se ponga más latoso. Veo como lamentablemente nuestro querido (des)gobierno se contradice en forma infantil con su supuesto énfasis social dentro de un modelo “anti-social”, ante el cuál no se ha hecho ningún esfuerzo por corregirlo. ¿Qué hay en la realidad? Desde luego, una situación pro-empresarial. Vemos inflación, aumento de precios en servicios básicos y artículos de primera necesidad que afectan seriamente a la mayoría de la población, problema que es atacado con medidas paliativas realmente pueriles. Mientras por el otro lado, vemos como se refuerzan los monopolios y oligopolios que producen una mayor concentración económica y territorial. Por lo mismo, da mucha risa ver cuando aparecen estos “adalides” de gobierno proclamando a los cuatro vientos las medidas que hay que tomar para solucionar tal o cual problema relacionado con esto. ¡A otro perro con ese hueso!

2 comentarios:

Krieger dijo...

Muy buen artículo. Sin embargo, creo que se te olvidó destacar que lo peor de todo no es el "desgobierno", sino que no hay más opciones.

Tanto se llenan algunos la boca con el que hay que tener derecho a voto para ejercer la ciudadanía, pero hablemos en serio!!!!!, si no es la Concertación, ¿por quién chucha votaríamos?, ¿por una derecha inoperante y falta de dirección que lo único que hace es chaquetear?, ¿por una izquierda extraparlamentaria con doctrinas anacrónicas tomadas de las escuelas de Marx, Lenin o Stalin en asociación con unos hippies con plata que viven en un mundo de Bilz y Pap tal como son los humanistas?

Probablemente este artículo sea uno de los más comentados. ¿la razón? simple: como dices tú, estamos en una "olla a presión" la cual desea explotar y no sabe por donde. Los chilenos tienen ganas de expresar por algún lado las rabias que han causado, entre otras maravillas, el famoso Transantiago.

SeBaStIaN dijo...

Lamentable la situacion actual en la que TODOS los chilenos (y chilenas, para no tocar alguna fibra sensible) nos vemos forzados a estar (excepto los que viven en el extranjero, para no discriminar a nadie) con estas lumbreras que, al menos en teoria, debieran regir los destinos del pais, y hago esta aclaracion ya que es manifisto que NO es la "Michelin" la persona que gobierna. Aun cuando las personas votaron po ELLA, en realidad su voto fue para OTROS, asesores, miembros de comisiones, etc, quienes en realidad le hacen el trabajo a doña Gordis. COmo decia Krieger, no hay por quien votar. Lamentable.